Abre tu puerta y embriaguen tus libros polvorientos.

Escofinas dañen de mis agrias manos los nudillos,

Escafandra aloje entre fotos del siglo la historia.

Uniforme de bombero, balas de periódico y eucalipto en rama.

Astrolabios y catalejos, llagas de sal y de invierno.

Candiles de hambre balanceen de lujuria las sombras.

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Abre tu puerta y envenenen tus flechas de curare.

Cayado de roble sostenga de artrosis tus hombros fustigados.

Arcabuces que algún loco haga estallar en su tráquea.

Mechero de alcohol esterilice agujas, pulmón sosiegue.

Mellada hoz sesgue tobillos, despertar con emergentes aguas.

Cajas de cobre y latón, cacao, tabaco y achicoria encierren.

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Abre tu puerta, grilletes de encaje tomen mi pulso, rematen mis calzas.

Juguetes esmaltados me tornen fogonero; brillo, tizne y válvula.

Ballesta con enceradas huellas de trepa y savia.

Bicicleta de hierro, aniden jilgueros en tu barra.

Atalajes de monta desboquen mi aliento de malta.

Mosaico de azules azulejos que representan a una santa…

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g.bruno 96

Este poema forma parte del poemario “La Marcha de la Sal”, basado en fotomontajes elaborados a partir de fotos de rincones poéticos de Lisboa, en 1996.

Fue publicado en el recopilatorio “Forjador de Lunas” en 1999.

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