(Cada trochero y cada trochera tiene un único verso que repartimos al azar. Los iremos recitando también al azar, excepto el último verso que es el colofón y a quien le toque lo debe recitar al final)

Vamos por senderos caminando, vamos entre amigos conversando.

Jabalíes en manada, alegran nuestra mirada.

Un cervatillo comiendo, al descubrirnos sale corriendo.

Un puente que no es romano, un arroyo que vadeamos.

Los troncos muy bien marcados, círculos con colores variados.

Poderosas esculturas de la sierra, son las caballeras piedras.

Piedra sobre piedra como juego de chinos, son los hitos del camino.

Caminamos entre matorrales, atrochamos entre robledales.

Monumento a los pioneros, que la sierra recorrieron.

Reloj de sol como una rayuela, la aguja es tu cuerpo de mozo o mozuela.

Casa del Canto de la Cueva, Cueva de la Casta del Ganso, Canto de la Comba de la Kashba, ¡Qué verso tan enreversadooo!

Una nueva mariposa descubrió un aventurero, en medio de la sierra buscamos el letrero.

Mariposas color de malva, o con pintas negras sobre el naranja.

Bajan en bici, tengamos cuidado, ladeemos todos hacia el mismo lado.

Las flores de la sierra respetamos, las olemos, las queremos pero no las arrancamos.

Cencerros oímos, hay vacas en el camino. Ten cuidado Manolo que estás vestido de rojo.

Un descanso en el camino, agua, quesos, dulzainas y “panchinos”. (Es para que rime con camino).

A veces pisamos en barro, le zumban los oídos al guía del cotarro.

Arbustos con majuelas, arbustos con tapaculos, tras la nevada hacía un frío de zulo.

“Otro curso hemos pasado, con la trocha hemos avanzado,

hemos disfrutado, nos hemos reído, y estamos agotados”.

g.bruno, noche de san juan, junio 2009

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