Hacía ya varias semanas que quería fotografiar el bajorelieve de la Pietat que adorna una lápida junto a la parada del autobús. Muestra un Jesús muy masculino, muy humano, robusto, con unos musculosos brazos en los que destaca la belleza de sus  fuertes antebrazos, y con unos pectorales y abdominales hermosamente marcados. Por supuesto mi interés no es en ningún caso de imaginería religiosa sino más bien de imaginería homoerótica.

Aproveché para fotografiar otras Pietats y un Cristo crucificado.

Mientras hacía fotos pasó el autobús, y, puesto que hasta dentro de media hora no pasaría el siguiente, me di una vuelta por los alrededores.

Hay un montículo descampado donde han ido tirando restos de lápidas desechadas. Lo primero que me llamó la atención fue un rostro, un retrato desfigurado por el tiempo, pero que me recordó las viejas fotos de hombres de los años 30 o 40, en blanco y negro, parece que murió joven, tal vez en la guerra civil.

Cerca de este rostro que en su deterioro me pareció hermoso descubrí, la letra “M”

Seguí rodeando el montículo y al final decidí volver a por la letra “M” y asumirla como imagen poética. Como homenaje a Manuel.

Pero en ese instante, como un rayo, se forjó en mi mente la palabra “AMOR”. Estaba seguro de que a lo largo del paseo alrededor del montículo habían ido apareciendo todas las letras de esta palabra- poema.

Y volví sobre mis pasos rescatándolas.

Cementerio Sur, Madrid, domingo 17 de enero de 2010

g.bruno

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