Llorar no siempre es fácil,

no siempre es liberador,

no siempre es fortuito.

En el mejor de los casos,

en el caos,

las lágrimas serán fuente de energía, de luz, de pasión;

incluso de esperma.

Tal vez el universo se haya generado por el llanto de algún desahuciado,

del futuro roto de un desarrapado,

los ricos también lloran,

los ricos de espíritu,

los otros no generan nada, nunca.

Al final solo recordaremos el llanto de un tenor

que interpreta una pérdida con valentía

y, seguramente,

con un desgarro personal que oculta al público,

pero que les acompañará en el sentimiento.

Sí, los hombres sí lloran,

todos los hombres lloran por sus males.

Pero no siempre es un consuelo,

ni para listos ni para tontos,

ni para poetas.

g.bruno 10

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