CUANDO LA MAR AMAINE

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Volveré a negar con la cabeza cuando me interrogues,

cuando azotes mi espalda con tus praderas,

cuando se haga de noche y las estrellas se licuen en llanto,

o en esperma.

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Cuando me abras la puerta o me sajes el pecho con tu abanico,

cuando tu luz se filtre y dañe mis ojos,

y mi mano busque el consuelo de la montaña

o de la lava.

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Cuando intentes convencerme de que dios existe

porque el azúcar se vuelve amargo al llegar el alba,

cuando el fuego descomponga mi cuerpo

ocultando así la rabia.

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Volveré a negar con la cabeza cuando me supliques calma.

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g.bruno 2010

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