Porque estás siempre ahí,

en cada duda,

en cada silencio,

en cada amanecer.

.

Tengo ya cerca de los cincuenta

y siempre estás ahí,

en el perpetuum mobile

de los péndulos,

que marcan nuestras vidas.

.

La Tierra gira cada día más deprisa,

aunque el tiempo se haya detenido,

pero siempre estás ahí,

cuando florecen los narcisos amarillos.

.

Te siento

como si no pudiera sentir a nadie más,

porque estás siempre ahí,

en cada duda,

en cada silencio…

.

Incluso en la mirada de don Hilario

cuando me sonríe,

o en un golpe de viento,

en el frío,

en el sueño.

.

g.bruno, febrero de 2011

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