Aleve, pausado,

como disimulando,

paso a paso, teje a teja

se perdió en la noche de los tejados.

.

Su maullido enérgico

de coraje, memoria y razón

se fue acallando

hasta hacerse imperceptible a mis oídos,

a mi esperanza.

.

Sus ojos de plata,

de fulgor, ensueño y liberación

se fueron apagando

como estrellas débiles

bajo una espesa niebla,

bajo un espeso sueño.

.

El gato se alejó pelechando,

dejando un rastro de luz,

de ilusión, de calma.

.

Dejando sus huellas marcadas

sobre el descanso del alba

y una espina mal digerida

sobre el recuerdo clavada.

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