CON DEBIDO RESPETO

 .

Observo complacido

tus cálidos labios acariciando suaves,

siento el calor de tu amable lengua

humedeciendo vívidamente.

Libas con tanto cariño,

con debido respeto,

con merecido placer y delicado deleite,

mi orgulloso mástil enhiesto,

con el que desearía atravesar,

con la fuerza de un Titán, tu garganta.

Con mis inquietos dedos me entretengo,

ensalivo, palpo, escudriño, me pierdo,

encuentro a ciegas una entrada escondida,

pues no puedo verla con mis ojos,

más sí con mi afán, mi vigor,

mis sensibles yemas, mi fervor.

E introduzco poco a poco mi pulgar

con tanto cariño,

con debido respeto,

con merecido placer y delicado deleite,

en tu intrincado túnel de pasión,

mientras se aceleran los latidos de mi corazón.

 .

Entonces apresuras la succión,

con ciega avidez exponencial,

pues intuitivamente cierras tus párpados

permitiendo que se abran al goce tus papilas,

y tu tracto rectal,

con tanto cariño,

con debido respeto,

con merecido placer y delicado deleite,

con oculta devoción paternal.

 .

Así descargo, ya casi sin respiración,

mis dulces rayos de luz de luna,

con los que quisiera saciar tu sed,

alcanzar lo más profundo de tu esófago,

para robustecer como alimento

nuestro cariño,

nuestro debido respeto,

nuestro merecido placer y delicado deleite.

Para sentirnos los hombres más fuertes.

 .

g.bruno 2011 (Dedicado a un señor de Juarros)

Anuncios