ARTE Y ARTISTAS EN GUATEMALA

Centenario Eugenio Granell

Aprovechando las vacaciones primaverales he leído el libro de Granell,  que ha había reseñado en el blog Floredo

http://floredo.wordpress.com/2012/03/13/eugenio-granell-revisitado-1912-2012/

y he ido subrayando ideas y textos que me han hecho reflexionar en torno al arte.

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La enseñanza del arte:

Entre las Notas al pintor Arturo Martínez, hace una reflexión sobre la enseñanza del arte de la que extraigo dos párrafos:

“En Guatemala se cambió totalmente el viejo sistema de enseñanza del dibujo en las escuelas (todo metido, artificiosamente organizado, muerta la chispa de lo original). Y se vio el fenómeno extraordinario de que, de pronto, los niños se soltaron con una fuerza de imaginación prodigiosa…

A los seis y siete años se deja a los niños absoluta libertad de llevar al papel toda su fantasía. Más tarde, cuando se piensa en ellos ya como hombrecitos, como futuros ciudadanos de la patria del mañana, se vuelca sobre su mentalidad el pesado fardo de lo convencional en el arte…”

(página 28)

Sobre este mismo asunto trata después, en las Notas al escritor Martínez Durán:

“La enseñanza del arte en las escuelas. Quien haya tenido que pasar el mal trago de leer los horrendos programas que regían estas disciplinas en el pasado habrá quedado de una pieza. Y con razón, tales programas traducidos con inteligencia, eran certificados de defunción del arte, y casi de los niños…”

(páginas 89- 90)

Desgraciadamente en España aún no ha llegado esa revolución cultural. Se les sigue enseñando a los niños que el sol es amarillo, las nubes azules, las caras color “carne” y el horizonte horizontal. Los manuales para Primaria, en inglés, se limitan a que el alumnado coloree imágenes siguiendo patrones dados. R.I.P.

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Opinar sobre arte:

En la reseña sobre el poeta Alberto Velázquez, me ha gustado esta reflexión sobre cómo hay personas que sin conocer el arte se permiten denigrarlo:

“Generalmente, el especialista guarda una actitud por lo menos cauta hacia aquellas zonas de la expresión humana que no le competen. Aún es más general, en este aspecto, la actitud respetuosa del intelectual, del artista, hacia otras ramas de la actividad que no le son afines. Un pintor, un poeta o un músico suelen no presumir por sus conocimientos científicos, técnicos o deportivos…

Lo contrario, en cambio, es ya menos frecuente. A cada instante nos encontramos con que un abogado, un estadista o un aviador opinan sobre el hecho poético, el hecho pictórico, el hecho literario, con un aire de suficiencia que asombra. “Esto es maravilloso” –exclama ¿Por qué? No se sabe. “Esto es deleznable” –aseguran ¿Por qué? No se sabe tampoco…

Pero el público, tan provisto de aspavientos y desconfianzas ante la más leve innovación artística, está siempre dispuesto a acatar religiosamente –fanáticamente- cualquier nuevo tipo de encendedor mecánico o cualquier nueva terapéutica para curar el hígado”

(página 40)

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El artista.

A lo largo del libro, Granell nos muestra su visión de lo que significa para él el arte y la condición de artista.

Describiendo al pintor Gálvez Suárez, dice que,

“En su espíritu de artista había lo que más distingue al que lo es: profundo dolor humano”

Hablando de Cardoza y Aragón resalta que:

“El artista es un revolucionario por el simple hecho de ser artista. Su sola existencia, solo su posibilidad, denota a la vez la existencia de la posibilidad de libertad”.

(página 70)

Ver más abajo “Arte y libertad”

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El arte y la política.

Al hablarnos del escritor y político Mario Monteforte nos cometa que, según Granell:

“El caso de Mario Monteforte es aleccionador para ilustrar el repetido caso del hombre oscilante entre el arte y la política. O se libera o sucumbe, es decir o crea o vota…

La política es un remedo de la creación… La política es el refugio último de los fracasados en el arte…

(página 54)

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Pacifismo y arte:

En su reseña sobre Cardoza y Aragón, hace esta poética reflexión sobre el pacifismo:

“Pero el fusil acaba siempre por abrasar las manos. Y se nota que las manos sensibles de su poesía se queman al contacto de la máquina de disparar. La poesía se ahoga en la galería del tiro. La diana de apuntar no reemplaza a las dianas de alba hechas de mármol…  La artillería al uso napoleónico, aunque evolucionado, tanto en el campo de batalla como en la guerra social hará siempre disparos al aire que acaban cayendo sobre el tejado de cristal de la poesía”

(página 66)

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Arte y libertad:

En el mismo capítulo sobre Cardoza y Aragón nos aclara que:

“Es luminoso, para comprender muchas cosas, saber que en Rusia se persigue el surrealismo y se anatematiza a los artistas –pintores y poetas- surrealistas… Pravda despotrica, lo mismo que hacían los periódicos de Hitler, contra “el arte degenerado y burgués”. Nazis, soviéticos y franquistas contra “el arte de ser hereje”, contra la fuerza poética, fuerza libertadora como ninguna otra”

(página 69)

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Arte para todos, porque el hombre es capaz:

Y también en el mismo capítulo sobre Cardoza y Aragón nos declara que:

“No se trata de llevar el arte a las masas, sino de llevar las masas hasta el arte”. ¡Eso es! No de bajar, sino de ascender se trata. Considerar incapaz al hombre que trabaja en la fábrica o en el campo sería declarar la incapacidad del hombre. El hombre es capaz. Los poetas lo evidencian. Llevar al hombre al arte equivale a reconocer, primero su potencia creadora, luego estimularla”

(página 69)

Por cierto que ayer mismo vi la película “Intocable” donde un senegalés de la calle, tras asistir a una exposición de arte contemporáneo, donde al principio no podía comprender que un cuadro con unas manchas rojas causara tanta emoción como para pagar 40.000 euros, termina pintando cuadros que llegan a emocionar a los demás y a sí mismo.

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Sexo.

No sería yo si no destacara alguna referencia en el libro sobre sexo:

En las Notas al poeta Juárez Toledo descubro (extractos):

“Hallé un curioso libro: Estragos de la luxuria y sus remedios, conforme a las divinas escrituras, por el padre Antonio Arbiol… Al lado de este libro, un pito indio de barro, en forma de órganos sexuales masculinos…la criatura lujuriosa…nunca se sacia y, con el uso, se enciende más…

La polución, la sodomía y la bestialidad son pecados de una misma especie ínfima…

(página 102)

Toda la Nota, titulada El barro y la carne, trata de este libro sobre lujuria, pero se extiende especialmente en temas de machismo católico del tipo “Las vestiduras de la mujer honesta le han de cubrir todo el cuerpo, de tal modo que solo se le descubran las manos y la cara”, y de lo pecaminoso que es mostrar los senos femeninos. Lo más sorprendente es que, siendo los radicales islamistas tan celosos de este mismo precepto, en el libro católico se les culpa a los musulmanes de que las mujeres enseñen los senos:

“Más de setecientos años fue España oprimida por los moros y sarracenos y esto originó, dice el docto Mariano, por haber visto el infeliz rey don Rodrigo a Florinda, hija del conde don Julián, desde un balcón de su real palacio en el jardín, desabrochado el pecho. Con este motivo se cometió el torpe delito que fue la causa de la perdición de toda esta católica monarquía” (página 103)

Ver más abajo “Sindicato de El Maricón”.

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El precio del arte.

Buena comparación para quienes no quieren adquirir una obra de arte porque consideran que es demasiado caro, pero no discuten el precio de cualquier objeto decorativo. Aparece en el capítulo sobre el pintor Carlos Mérida:

“Una vez un matrimonio norteamericano le compró un cuadro en doscientos dólares. Le pareció caro.

El mismo matrimonio compró después una alfombre que hacía juego con el cuadro. Pagó mil dólares. Le pareció barata.

Es natural que mucha gente así se queje de la “pintura cerebral”

(página 115)

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Utilidad artística.

En las Notas a la reseña de la exposición Cuatro pintores.

“Cuando se trataba de erigir un monumento a Cervantes, dos tendencias se opusieron. La que quería un monumento artístico y la que ansiaba un monumento útil. Nadie reparaba en la ofensa tremenda hecha a Cervantes. ¡Un monumento útil! Cervantes es el máximo prodigio de la inutilidad. Y su obre también. Por eso son ambos tan grandes…

Supongamos que se hace un monumento a Cervantes que sea un monumento útil. Por ejemplo, un palillero monumental, gracias al cual todo el mundo, al pasar, toma su palillo y puede escarbarse gratis los dientes. O acaso un ocurrente aparato en el que se mete el pie y, mediante un resorte, le lustra a uno los zapatos…

Si se le preguntase a Cervantes su opinión sobre eso del monumento, estamos seguros de que contestaría:

-Sí, un monumento útil me encanta. Pero no a mi persona, sino el gran monumento al inventor del mingitorio”

(página 139)

Lo del mingitorio viene a caso porque en la mismo nota habla del monumento en Barcelona al dramaturgo Pitarra bajo el cual hay un mingitorio. Pero es que la idea ya se le ocurrió a Duchamp, su “Fuente”, no deja de ser un monumento al mingitorio. Aunque precisamente no es útil.

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Sindicato de El Maricón.

Reconozco que no he terminado la lectura del libro, me faltan algunas páginas. Lo último que he destacado ha sido esta alusión al sindicato de El Maricón, dentro de las Notas a la poeta Eunice Odio:

“Pero cuando otro día leí que “quedó constituido el sindicato de El Maricón”, pensé que el campo de acción sindical se extralimitaba. Pronto vendrían los sindicados de lesbianas, de prostitutas, de estafadores colegiados, de rateros profesionales, etc. ¡Nueva decepción! Aquel era el nombre de un lugar del país. Un lugar con perfecto derecho a dar buena cuenta de su bautista.

(página 160)

Entiendo que con “dar buena cuenta” Granell quiere dar a entender que es un buen lugar para que las personas homosexuales se organicen y luchen por sus derechos. De hecho no hay tanta diferencia entre un sindicato que reivindica y vela por los derechos de los trabajadores y una organización o colectivo que reivindica y vela por los derechos de las personas LGTB. O de las prostitutas.

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Arte y artistas en Guatemala

Autor: Eugenio Fernández Granell

Editorial: Ollero y Ramos, 2012.

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