POEMAS DE LA PRISIÓN Y LA VIDA, MARCOS ANA

El pasado sábado 26 de mayo de 2012 estuve en la Feria del Libro de Madrid, compré tres libros.

“El gran libro de las familias”, editado por Intermón Oxfam.

“Poesía visual española” editado por Calambur.

“Poemas de la prisión y la vida” de Marcos Ana, editado por Umbriel-Tabla Rasa.

Este último me lo dedicó y firmo el autor: “A G. Bruno, con toda mi simpatía y fraternidad, Marcos Ana”

En 2009 había escrito sobre Marcos Ana y su libro “Decidme como es un árbol” en el blog Floredo:

http://floredo.wordpress.com/2009/11/03/capitulo-viii-la-cancion-de-mi-rosa/

También había hablado de él en mi poema “Habían fusilado la historia” publicado en 2011 en el blog “Colectivo Trocha” y que Pedro Sánchez Ogallar leyó en la Cena Poética en torno a la Memoria Histórica y volvió a hacerlo en la Presentación de mi libro “El hombre vestido de Sol”

http://colectivotrocha.wordpress.com/2010/06/22/habian-fusilado-la-historia/

http://colectivotrocha.wordpress.com/2010/06/26/cena-poetica-en-torno-a-la-memoria-historica/

https://forjadordelunas.wordpress.com/2011/11/05/la-presentacion/

Emocionalmente, el libro de Marcos Ana fue mi mejor compra.

Todo empezó mientras compartía la enfermedad de Manolo en el Hospital Madrid Norte Sanchinarro, un día fui al Corte Inglés cercano para comprar algunas cosas que me había encargado Manolo y de camino descubrí “Decidme como es un árbol”, previamente habíamos leído la reseña en “El país” y decididamente me lo compré y juntos lo leímos en el hospital.

Su principal característica, como apunta en su dedicatoria, es la fraternidad.

Voy a transcribir un poema que nos habla del mar y de su luna, porque también él es forjador de lunas:

“Yo quiero hacer mi luna pedazos contra el suelo,

retrotraer mi río al sexo de sus fuentes,

seguir un cauce seco y herido de silencios,

enterrarme en el mar.

.

No grabaré mi nombre ni en árboles ni estrellas,

llevo una firma rota sobre el dolor del alma,

mi paso queda ignoto, sólo un rumor de hierbas

durmiéndose en el mar.

.

Triste es alzar banderas, como un alba, encendidas

sin más eje en mi sangre, clavado, que su astil;

¡Y no poder cantarlas cuanto mi voz quería!…

sólo me escucha el mar.

.

Mirad: con estas manos voy a romper mis luces

Resecaré los soles, que ascienda el corazón,

y un pájaro mi lengua, sin alas y sin nubes,

mudo alcanzará el mar.

.

Más colmaré mis huesos de raíces sonoras,

con paisajes inmensos de pasión y amistad,

y cuando muera, amigos, buscadme entre las olas;

yo os cantaré en el mar.

(Poemas de la prisión y la vida, página 109)

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