HEMISFERIO SUR

Tengo triste el pecho

y me desnudo a las miradas resquebrajadas de los griegos.

Del viento,

un recuerdo humilde de llagas y lava

se clava como afilado espejo en mi espalda.

.

No puedo caminar, mis pies son vuelos de cigüeñas

enraizados en una alfombra de manos sembrada:

Manos de acero que grillan mis tobillos sangrantes de espinos.

Intento avanzar: Ora manos de sal cercenan mis huellas.

Intento forzar: Ora manos de sarmiento constriñen mis venas.

.

Tengo triste mi silencio de labriego,

mas me siento libre pues nadie entiende mis lamentos.

También el Hemisferio sur está triste:

Manos de yunque forjan sus misterios marineros

y de sus ojos bogan algas sin cómitres

hacia un destierro yermo.

.

Mi siento libre

porque sé que un germen está despertando del desierto

con patinados nudos cubiertos de pez

y uñas de alfarero.

Manos de esparto y albahaca suturan mis orificios nasales

y me ofrecen de semillas sus mamolas.

Aunque triste, siento hervir mi pecho.

.

g. bruno

(Poema publicado en el libro “aduar gitano” editado en 1995)

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