Capítulo VII. De cómo domar a un huracán

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Cuando el camino de la perfección se sale de los límites prescriptivos

un canto no es suficiente,

aunque un canto no fuera suficiente

una palanca podría cambiar el rumbo de la historia,

si el rumbo de la historia pudiera modificarse

la mente humana estallaría de incomprensión,

por si la mente humana dejara de comprender

se inventaron los cerebros electrónicos,

ahora, con los cerebros electrónicos

el camino de la perfección se sale de los límites prescriptivos,

y es posible que un canto sea suficiente

para alterar el rumbo de la historia

sin que la mente humana sufra el menos daño.

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Y sin embargo el alzhéimer nos acecha

como un virus informático

borrando nuestros recuerdos más íntimos,

más humanos,

alterando el rumbo de nuestra historia,

de nuestra libertad,

transformándonos poco a poco en seres vegetales,

como Dafne se transformó en laurel.

.

Yo, en consecuencia, me hice vegetariano,

somos lo que comemos.

.

Seguramente hay cientos de métodos para domesticar a un huracán,

pero mi cerebro es limitado

aunque el cerebro humano sea ilimitado,

solo conozco unos pocos,

algunos ya se han esbozado en este relato en verso,

la informática puede ser de gran ayuda,

también la botánica,

incluso la mitología.

.

El medio más común de doma,

ya ha sido aplicado en multitud de animales,

y de seres humanos,

a lo largo de los últimos milenios,

especialmente en esos mismos territorios más empobrecidos de grandes potencias,

en los más empobrecidos de países en vías de desarrollo,

en los más empobrecidos de los países más pobres,

es el del látigo.

Para huracanes domésticos bastaría una herramienta de sex-shop,

o de domador de circo trasnochado,

pero para un huracán de los que asolan ciudades,

hace falta un super-electrolátigo de última generación,

que con el tiempo se podrá controlar con el mando a distancia de la televisión,

o como una aplicación más del teléfono móvil,

aunque de uso restringido,

para mayores de edad con estudios universitarios,

también es necesario saber inglés,

al menos lo suficiente para poder dar órdenes sencillas,

“sit!”, “jump!”, “go home!” por ejemplo.

No digo que sea el más recomendable,

pero se está estudiando.

.

Otro de los métodos más conocidos,

es el llamado “Principito”,

en honor al personaje de Saint Exupéry,

quien, como todo el mundo sabe, experimentó con un zorro,

se basa en la persuasión, en el diálogo, en el feed-back,

tiene un grave inconveniente,

es lento,

y el huracán suele ser veloz,

además de irrespetuoso,

pero sobre todo veloz,

además de mudo,

pero sobre todo veloz,

además de traicionero,

pero sobre todo veloz,

además de inconveniente,

pero sobre todo veloz,

no digo que haya que descartarlo,

pero se está estudiando.

.

Otros son los métodos “resistencia pasiva”,

basados en la experiencia de Thoreau,

podríamos resumirlos en “si no puedes contra la naturaleza, únete a ella”,

se experimentan varias vertientes,

más o menos radicales.

Los conocidos como deadlifts

consisten en hacerle arrastrar al huracán un peso lo mayor posible,

hacerle trabajar más de lo natural,

por ejemplo alambrando varios edificios entre sí,

empaquetando bosques enteros,

anclándose en la tierra,

anclándose a la vida,

hasta agotarle,

y conseguir que desista,

también tiene, como no, inconvenientes,

el esfuerzo puede dar como resultado que se fortalezca,

lo que será catastrófico,

ni recomiendo ni desecho,

se está estudiando.

.

Por último hay que mencionar,

por descontado,

los métodos oxigenantes.

Los viejos lo consideran más ecológico,

los filósofos más humanista,

los jóvenes más progresista,

pero exige sacrificios personales,

y, ¡ay!, con lo personal hemos topado, amigo liberal,

con el sacrosanto derecho inalienable

a satisfacer nuestras necesidades más inmediatas,

sin responsabilidades acumulables;

pero exige sacrificios humanos de orden mundial,

y, ¡ay! con el orden mundial hemos topado, amigo institucional,

con el sacrosanto orden pre-establecido, infalible e inmodificable,

defendido a caspa y a espaldas,

para mayor honra de la historicidad.

.

El oxígeno nos hará libres,

siempre que llegue impoluto a nuestros pulmones,

siempre que llegue respirable a nuestro futuro,

pero preferimos jugar con el humo,

porque las chimeneas nos dan trabajo y calor,

porque los tubos de escape nos llevan lejos y seguros,

porque la publicidad ha dicho por televisión que nos da alas,

y, ¡ay!, con la publicidad hemos topado,

amigo televidente,

quien esté dispuesto a sacrificar la primera humareda,

que tire la primera bocanada.

.

Cuando el camino de la perfección se sale de los límites prescriptivos

un canto no es suficiente.

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Capítulo VIII. Los espejos

Capítulos anteriores.

Capítulo I. Infancia:

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/17/el-huracan-de-los-espejos-infancia/

Capítulo II. Los años de Madrid:

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/18/el-huracan-de-los-espejos-los-anos-de-madrid/

Capítulo III. Sólo sé que no sé nadar.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/19/el-huracan-de-los-espejos-solo-se-que-no-se-nadar/

Capítulo IV. La maleta.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/21/el-huracan-de-los-espejos-la-maleta/

Capítulo V. Los espigadores.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/22/el-huracan-de-los-espejos-los-espigadores/

Capítulo VI. La teoría de los huracanes.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/25/el-huracan-de-los-espejos-la-teoria-de-los-huracanes/

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