Capítulo XIII. La escuela

.

No es fácil el oficio de maestro,

ningún oficio es fácil.

.

Cuando se acerca un huracán

también las escuelas quedan en silencio,

pueden pasar años, tal vez segundos,

antes que el canto de un alumno

despierte al maestro dormido.

.

En realidad los niños nunca callan, nunca olvidan,

y sí, también blasfeman,

calzando cada otro las culpas de los unos.

.

Ningún oficio es fácil

cuando se acerca un huracán,

siempre dije que trabajar con ellos

había sido la mejor terapia.

.

Escucho en el silencio de los tiempos su sonrisa sin prisa,

mientras constato que estoy muy lejos,

ellos siempre esperan

forjando lunas con sus manos de trigo,

rasgando tiras de nubes azules de un fondo de alabastro,

contando hasta tres trenes intrépidos,

volando más allá de la imaginación.

.

Pueden pasar galaxias, tal vez colmenas

antes que el llanto de un alumno

encuentre al maestro perdido.

.

Mientras estudiaba magisterio

aprendí a desobedecer,

no es fácil enseñar a desobedecer

viendo como se desafían

y se devoran mutuamente

mientras recitan una inocente canción de comba.

.

A menudo les he asomado a espejos

que no reflejaban sus verdaderos rostros

sino el de adulterados adultos,

noticias, sin nata, de la televisión,

huracanes que desgarran sin oxigenar,

maestros que se olvidan de aprender,

y los otros maestros, a los que asesinaron por ilusionar,

no es fácil el oficio de ilusionar.

.

Les enseño qué es un rombo,

pero les permito elegir más de un rumbo,

les animo a que esperen la llegada del próximo huracán

dispuestos a intentar domarlo,

con humildad, respeto, vigor,

alimentándose de su néctar,

de su savia creadora,

de su energía libertadora,

armados con sus propios rostros, sus propios espejos,

jugamos a “como si”

nuestro soplo conjunto y sincronizado,

proyectado hacia un único punto de nuestro juego,

puede hacer girar todo el universo,

ni siquiera es ciencia, es rumor,

seguramente el aleteo de una mariposa en Hong Kong,

mientras nosotros nos hacemos la ilusión

que es nuestro ingenuo soplo,

no es fácil el oficio de ilusionar,

ningún oficio es fácil

cuando se acerca un huracán.

.

También la escuela es una alegoría,

también el maestro es espigador

y los alumnos forjan con manos de trigo,

siempre dije que trabajar con ellos

había sido la mejor terapia,

un fuego al que no temer

aunque me pudiera abrasar.

.

A estas alturas de la novela

ya habréis descubierto que es autobiográfica,

cuando el huracán llegue y cubra de espejos la ciudad

yo me habré ido,

con mi maleta a medio hacer, a medio entender,

las escuelas quedarán en silencio

pero ellos no callarán,

yo sé que nunca callarán, nunca olvidarán,

pretenderán que todo habrá sido

producto de mis delirios

de grandeza o de gentileza,

y beberán cada uno los recuerdos de los otros,

y forjarán cada otro las lunas de los unos.

.

Sí, también la escuela es una alegoría,

un espejo que no refleja nuestro verdadero rostro

sino el de revolucionarios recolectores,

no es fácil el oficio de revolucionario,

ningún oficio es fácil,

más cuando mis manos de maestro no son de trigo

sino espinosa alambrada penitenciaria,

y mi voz no entona cánticos

sino que profiere axiomas,

ecuaciones desordenadas,

y las más de las veces, calla.

.

Capítulo XIV. La vejez.

Capítulos anteriores.

Capítulo I. Infancia:

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/17/el-huracan-de-los-espejos-infancia/

Capítulo II. Los años de Madrid:

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/18/el-huracan-de-los-espejos-los-anos-de-madrid/

Capítulo III. Sólo sé que no sé nadar.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/19/el-huracan-de-los-espejos-solo-se-que-no-se-nadar/

Capítulo IV. La maleta.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/21/el-huracan-de-los-espejos-la-maleta/

Capítulo V. Los espigadores.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/22/el-huracan-de-los-espejos-los-espigadores/

Capítulo VI. La teoría de los huracanes.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/25/el-huracan-de-los-espejos-la-teoria-de-los-huracanes/

Capítulo VII. De cómo domar un huracán.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/04/el-huracan-de-los-espejos-de-como-domar-un-huracan/

Capítulo VIII. Los espejos.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/04/el-huracan-de-los-espejos-los-espejos/

Capítulo IX. El espejo del almacén.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/06/el-huracan-de-los-espejos-el-espejo-del-almacen/

Capítulo X. El sueño.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/20/capitulo-x-el-sueno/

Capítulo XI. Amanecer.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/20/capitulo-xi-amanecer/

Capítulo XII. Senderos.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/20/el-huracan-de-los-espejos-senderos/

Anuncios