Capítulo XII. Senderos

.

Cuando tomé conciencia

de la profundidad del abismo

pedí una soga a la que amarrarme,

un pilar que escalar,

un fuego al que no temer

aunque me pudiera abrasar.

.

Haciendo futuro al andar,

como en el monolito de Alberto Sánchez

encontré un camino

que conducía a una estrella,

encontré un sendero,

encontré un buen guía,

maestro, compañero, manifestante, amigo,

indignado, analista, investigador de rutas,

oteador de metáforas, buitres y mariposas.

.

Encontré un camino

que conducía a un firmamento,

encontré un buen grupo de caminantes,

que hablan en libertad,

recitan poesía,

buscan alternativas a la realidad,

deciden que todo puede mejorar,

hablan de flores silvestres y de respeto,

reclaman decisiones con solidaridad.

.

Madrugué un domingo

cuando el sueño duerme,

cuando el fuego se abriga,

cuando brota el verso

y el rocío se destila.

Madrugué y conduje hasta Torrelodones,

para encontrarnos, reconocernos,

avanzar juntos, juntos crecer,

confiar juntos, juntos caminar.

.

Allí había sido maestro años atrás,

vientos de renovación

que crecían en huracanes,

había aprendido a aprender,

descubierto que ninguna luz ilumina,

nada puede enseñarse,

hasta que nos deslumbra,

hasta que nos ciega.

.

Encontré un sendero,

recorriendo montes, bosques, inviernos,

recorriendo reflejos a ambos lados del espejo,

sin temor al vacío,

porque empecé a verlo medio lleno.

Subimos, bajamos, nos ayudamos,

caemos, nos reímos, nos levantamos,

nos cansamos, nos recobramos,

compartimos sol, viento, frío, silencios,

el susurro de los arroyos,

alguna galleta o un pedazo de queso.

.

Cuando tomé conciencia

de la profundidad del abismo

pedí un huracán que me ayudase a remontar,

un árbol limpio que me oxigene,

una nevada a la que no temer

aunque me pudiera congelar,

aunque me pudiera despertar.

.

Madrugué un domingo

y conduje hasta Torrelodones,

desde allí reembarcamos hasta la sierra,

encontré un sendero

reflejado al otro lado del espejo,

me encontré mirando

como me observaba la vida

y descubrí, como Alicia,

que dreams in mirror

are closer than they appear.

.

Y descubrí, con el tiempo, que el tiempo pasa,

que sin remedio envejecemos,

sintiendo fresca la brisa,

corriendo fresco el sudor,

sonando frescas las palabras,

sin remedio envejecemos, nos regocijamos,

compartimos, asumimos, confluimos,

memoria, historia, recuerdos,

y de tarde en tarde algún verso,

haciendo futuro al andar,

a veces atrochando monte a través,

rodeando para no llegar antes,

para descubrir más,

sin temor al silencio

porque empezamos a sentirlo medio lleno,

porque lo podemos abarcar,

lo sabemos colmar,

un domingo más saldremos a caminar,

respirar, oxigenar, ilusionar,

aprender, enseñar, conspirar,

rejuvenecer,

transformar en savia la sabiduría popular,

construir, como Alberto, nuevos caminos

que conduzcan a nuevas estrellas,

infinitos firmamentos,

hogueras que forjen cimientos,

sostengan con fuerza mis recuerdos.

.

Cuando tomé conciencia

de la profundidad del abismo

pedí un verso,

encontré un sendero.

Os lo agradezco, caminantes,

con la fuerza de un huracán,

en el reflejo de todos los espejos.

.

Capítulo XIII. La escuela

Capítulos anteriores.

Capítulo I. Infancia:

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/17/el-huracan-de-los-espejos-infancia/

Capítulo II. Los años de Madrid:

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/18/el-huracan-de-los-espejos-los-anos-de-madrid/

Capítulo III. Sólo sé que no sé nadar.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/19/el-huracan-de-los-espejos-solo-se-que-no-se-nadar/

Capítulo IV. La maleta.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/21/el-huracan-de-los-espejos-la-maleta/

Capítulo V. Los espigadores.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/22/el-huracan-de-los-espejos-los-espigadores/

Capítulo VI. La teoría de los huracanes.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/06/25/el-huracan-de-los-espejos-la-teoria-de-los-huracanes/

Capítulo VII. De cómo domar un huracán.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/04/el-huracan-de-los-espejos-de-como-domar-un-huracan/

Capítulo VIII. Los espejos.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/04/el-huracan-de-los-espejos-los-espejos/

Capítulo IX. El espejo del almacén.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/06/el-huracan-de-los-espejos-el-espejo-del-almacen/

Capítulo X. El sueño.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/20/capitulo-x-el-sueno/

Capítulo XI. Amanecer.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2012/07/20/capitulo-xi-amanecer/

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