El hambre que todo lo sacia

.

Cuando el hambre nos empuja al canibalismo, a la soledad,

se derrumban los cimientos de las memorias, y de las fortalezas,

se esfuman los efímeros delirios de dominio pornográfico

pero también los delirios, efímeros, de ética ebriedad.

.

Cuando el hambre nos empuja a la autofagia, a la desolación,

los caminos se siembran de ignorancia y exotismo,

la dietética se reduce a mera criminología, a mera contradicción,

las voces de los antepasados se diluyen en la adrenalina del presente,

las previsiones de futuro se oxidan con los orines de los indigentes,

y de los últimos empleados serviciales de las gasolineras.

.

Cuando el hambre nos empuja hacia un destino sin principio,

sin principios, sin abrazos, sin dudas desde las que intentar razonar,

mientras las escuadras de madera siguen colgadas en las esquinas de las aulas,

las bocas de los bomberos escupen fuego contra los enamorados.

.

Cuando el hambre nos empuja a huir, huir de la inmortalidad,

dejar que corran ríos de sangre y se vacían nuestras venas,

que se vacíen nuestros brazos, que se vacíen nuestras historias.

.

Cuando, en definitiva, el hambre nos empuja hacia la muerte,

pero también hacia la imaginación y la poesía.

.

g.bruno 12

Anuncios