cementerio sur

hoy he vuelto al cementerio,

ha dejado de llover,

el otoño grita en la copa de los árboles

como llamaradas de oro derretido,

el silencio es húmedo

y mis labios murmuran entre ahogados vómitos de abrigo,

de sangre,

de angustia sin testigos.

hoy he vuelto al cementerio,

en Madrid es festivo,

lúgubres mujeres con peinetas negras,

con misales negros,

con negros tacones de fiesta,

digo hoy, pero podría decir ayer, mañana,

un 7 de febrero de hace 22 años,

una primavera de luz republicana.

hoy he vuelto al cementerio,

he estado hablando de Úbeda,

hablando solo, hablando de la soledad

porque nadie vuelve tras la primera visita,

también he estado caminando por Benidorm,

al ritmo de whatever you want,

subiendo en silencio hasta la cruz iluminada,

mientras Manuel dormía.

hoy he vuelto al cementerio,

he vuelto a recriminarle su marcha,

he comprado claveles amarillos

como sollozos dorados,

y los he regado de incertidumbre,

de amor,

de heridas sin compartir,

de espacios para siempre cerrados.

hoy he vuelto al cementerio,

y he reflexionado,

antes nunca necesitábamos palabras

para acercarnos, para sentirnos,

la vida afloraba, como aflora aún el llanto,

porque no intentábamos ocultarla,

por eso fuimos tan libres

para querernos o rechazarnos.

hoy he vuelto al cementerio,

y me ha apetecido contároslo.

g.bruno, 9 de noviembre de 2012

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