Sobre esto (innombrable) que me está pasando

daga

.

Enfrentarme contra este miedo

que apuñala al atardecer mi vientre

cambiando reglas de fuego, teclas de juego,,

mientras se funden en un mismo deseo

la libertad para seguir creciendo

y el incienso de una vejez incipiente.

.

No hay resolución más turbia y limpia,

capaz de turbar la ética y el semblante,

burlar el sentido de la cordialidad,

sembrar confusión e irracionalidad.

.

Llueve sobre mis hombros, sobre mis inviernos,

una tenue cortina de reproches algebraicos

jamás pronunciados y, sin embargo, desbordados

como infinitesimales piezas de puzle

que cercenan mi piel, colman mis silencios;

desgarran alguna circunvolución sensible

de mi cerebro, de la yema de mis dedos,

de mi lúbrico entrecejo.

.

Temo que este torneo desigual e inadaptable

me perseguirá in saecula,

ocupando estancias en mi futuro y mis versos,

impidiéndome dormir mientras continúe despierto,

induciéndome a creer aunque predique en el desierto,

agrietando, peregrina, mi coraza, mi pecho,

mi desasosiego.

.

Enfrentarme contra el tiempo

que apuntala a cada forcejeo mis sienes,

mientras sus ojos, su rostro, su luz, su destierro

anuncian un nuevo desafío;

sin estrategias, ni muros, ni conciertos,

sin palabras que nombren ni desmientan,

su calor, su frío, su distancia;

abrigando un nuevo resplandor,

un sobrio desfallecer,

una hiriente daga.

.

g. bruno

Úbeda, julio 2013

 

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