Estoy a punto de eyacular,

mientras un huracán de espejos cruza ante mis ojos de cuarzo, mirada herida de licántropo, gerontófilo pecho henchido de amor.

cuarzo

.

Estoy a punto de eyacular,

la saliva en mis manos resbala lúbrica sobre cráneos desnudos y aterciopelados; contundencia ósea de férrea lucidez, lívida sobriedad.

Estoy a punto de eyacular,

lamiendo frentes de arado, sorbiendo el sudor rancio de cosechas añejas, ensalivando orugas como repujadas cárcavas de vida y sangre.

Estoy a punto de eyacular,

abrazando con brazos de acero sus frágiles cuerpos dorados, tiernos y vellosos, blandos y estriados, disciplinados y sedosos, arrebatadores y desarmados.

Estoy a punto de eyacular,

besando sus bocas de cadmio, rozando mi lengua sus paladares entre nubes de algas, succionando su mieles humorales, ahogándoles en silencio sin contrición, sin ambages, sin respiración.

Estoy a punto de eyacular,

sobre tempestuosos vientres de mar sin calma, ortigas sin guadaña, rocío sin escarcha, ombligos sin alivio, sin límites de edad, de tiempo, de confianza.

Estoy a punto de eyacular,

humedeciendo con lúbricos dedos sus mórbidos ojos rectales, forzando su abertura, penetrando su cavidad, despertando su profundidad, alcanzando el prostático placer de la infidelidad.

Estoy a punto de eyacular,

presiono mi glande contra sedientos esófagos abiertos al embate amable e inevitable del abrasivo río de lava.

Estoy a punto de eyacular,

reptando muslos de acanto con el deseo ancestral de alcanzar la serenidad en el interior de sus insondables conductos anales.

Estoy a punto de eyacular,

rodeado de ancianos que ansían mis caricias, que potencian mis fuerzas, que siembran mi camino, que me entregan su libertad, que adoran mi falo, que me aman como un huracán.

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g.bruno 2013

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