Me gusta sentirlo

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Mientras juzgaban a Baltasar Garzón en enero de 2012, algunas personas, principalmente familiares de víctimas de los crímenes franquistas, que habían constituido dos años antes una plataforma contra la impunidad del franquismo, empezaron a congregarse en las puertas del Tribunal Supremo.  

mani tribunal supremo

Estuve en estas concentraciones porque consideraba que era inadmisible que una organización franquista y homófoba autodenominada “manos limpias” hubiera sido la promotora de la demanda contra Garzón, que el Tribunal Supremo hubiera admitido a trámite dicha demanda asesorado por otra organización franquista “falange española” y que todo esto estuviera ocurriendo con un presidente del gobierno socialista.

garzón

Allí cada día del juicio, además de apoyar a Garzón por haber tramitado la querella de las víctimas del franquismo, fuimos homenajeando a las víctimas, haciendo un llamamiento a la justicia, reivindicando la memoria histórica, pidiendo reparación para quienes fueron condenados, encarcelados y/o asesinados sin juicios democráticos, pidiendo libertad para la exhumación de las fosas comunes y la dignificación de los restos de las víctimas del franquismo.

Tras la inhabilitación de Garzón, la Plataforma contra la Impunidad siguió concentrándose cada jueves a las 20:00 en la Puerta de Sol, como ya venía haciendo desde su formación hacía ya más de dos años.

No he sido asiduo en estas concentraciones, pero de vez en cuando sí que me he acercado y he participado.

Las últimas semanas he alternado la asistencia a la concentración contra la impunidad con las manifestaciones en apoyo del pueblo palestino.

A veces ha coincidido con otras acciones solidarias con las que me siento comprometido, por ejemplo con la cuestación de la Asociación española contra el cáncer del jueves 5 de junio. Ese día, tras estar con la hucha recaudando fondos para la investigación contra el cáncer junto a la  sede de la presidencia de la comunidad de Madrid, me coloqué la chapa con la bandera republicana y me situé enfrente para denunciar que en esa casa de torturaba y asesinaba.

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El 14 de abril estaba en Montijo, mi pueblo natal. Los partidos republicanos convocaron una manifestación desde el centro del pueblo hasta el cementerio para homenajear a las víctimas del franquismo ante el monolito que habían erigido hace unos años y que yo aún no había tenido ocasión de visitar. Mi padre me recordó que en el monolito aparecía el nombre de mi tío Pedro Polo Ramos, a quien habían asesinado los franquistas y en recuerdo de quien me habían puesto mi nombre.

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En esa ocasión no tuve ocasión de fotografiarlo bien, por lo que aprovechando mi estancia en el pueblo durante estas vacaciones de verano he vuelto expresamente a fotografiarlo (además, las familias de mi alumnado acababan de regalarme una buena cámara).

Ayer fue emocionante escuchar a Darío Rivas, decir que seguirá en la lucha por la justicia “mientras yo viva”, y es que al hombre se le ve fuerte y con energía, pero tiene 93 años.

darío rivas

La mayoría de las personas que asisten asiduamente a estas concentraciones son muy mayores, hijas e hijos de los asesinados en la guerra y la postguerra. Yo me pregunto donde están los nietos. En Argentina las abuelas siguen buscando a sus nietos, pero en España los nietos parecen haberse olvidado de sus abuelos.

Mientras ayudaba a repartir el boletín de la Plataforma, un hombre a quien se lo ofrecí me dijo que ya lo conocía, que venía a acompañar todos los jueves, “me gusta sentirlo”.

Y a mí también, me gusta sentirlo. Por eso, desde aquí os doy las gracias a quienes semana tras semana editáis el boletín, organizáis la manifestación, seguís recordándonos, como decís “especialmente a los jóvenes” que en este país hubo un régimen criminal durante 40 años y que muchas personas fueron asesinadas por defender lo que el pueblo había votado en las urnas. Un pueblo que olvida su historia está abocado a repetirla. Defender la memoria es defender la democracia.

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He escrito este poema en homenaje a los manifestantes de la Plataforma contra la impunidad del franquismo.

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Me gusta sentirlo

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Descubrir que hay sueños despiertos en la plaza,

con pancartas ajadas,

interrogantes en los rostros,

infinitud en las miradas.

Que los caminantes continúan abriendo surcos,

paso a paso,

sintiendo el peso en sus pausas,

abonando el poso de sus pisadas,

enjuiciando sus huellas,

dignificando la historia

de las fosas encontradas.

Me gusta sentirlo en los huesos,

en los pies, en las palabras,

en los nombres y apellidos,

que lucharon por otra España.

Que aún sube la savia –y la sabiduría-

por robles casi centenarios,

por mujeres y hombres que nunca han enraizado,

porque la justicia inhabilitó su esperanza,

y mientras algunos la encuentran en el exilio,

a otros la policía les obliga a identificarse,

para seguir caminando,

como si fueran parias.

Me gusta sentirlo

como una luz abisal que se cuela por rendijas,

por las vértebras de mi espalda,

por las líneas abiertas en mis manos,

por mis vísceras.

Os doy las gracias a vosotras, a vosotros,

porque os manifestáis por la memoria,

por la verdad,

para que se cierren las heridas

y se abran ventanas en la democracia.

Me manifiesto con vosotras, con vosotros,

para que el tiempo y la impunidad

no nos arrebate el futuro,

no nos censure las emociones,

no nos impida,

nunca,

seguir caminando,

seguir descubriéndonos,

seguir sintiéndolo.

bandera republicana

g. bruno (pseudónimo de Pedro Polo)

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