UNIFORMES COMO CRISÁLIDAS

Sé que tengo vientos de aluminio en las lágrimas
y cansancio de estridencias,
porque el mar
no cubre lo bastante como para ahogarme en el silencio.
Tu palabra
en mi palabra, mi secreto despiste, mi futuro histamínico.
Buceo infatigablemente porque no soporto el oxígeno
de la indulgencia.

Sé que abarco siglos de desprendimientos bíblicos
y confundo los obstáculos,
porque el deseo
invierte los sentimientos de los ancianos alopécicos.
Tu mirada
en mi mirada, mi abrupta indecisión, mi reincidente calma.
Advierto a las malas conciencias que no creo ni destruyo
la impertinencia.

Sé que no has de volver en este espacio, ni en este poema
y busco sosiego en el diccionario,
porque la lucha
es un gavilán esculpido en el renacimiento del escrúpulo.
Tu corazón
en mi corazón, mi excéntrico exhibicionismo, mi fuga.
Respiro con la dificultad del heroísmo y la complacencia
de la incontinencia.

Sé que resistiré el paso implacable de los enarbolados,
y no me doblegaré a la aritmética,
porque la náusea
se trueca en los mercados a cambio de clases de alegoría.
Tu piel
en mi piel, mi verso mal contado, mi tiempo inapropiado.
Libero a los que mantienen sus uniformes como crisálidas
de mi existencia.

Sé que tengo vientos
y confundo los obstáculos
porque la lucha
se trueca en
tu palabra,
en mi mirada.
Respiro con la dificultad
de mi existencia.

g.bruno, solsticio de invierno de 2015

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