A LA VIRGEN DE BARBAÑO

NOVENA A LA VIRGEN DE BARBAÑO

Perdón.

Perdón por haber sido obrero,

por haber sido pobre,

por haber sido explotado.

por haberme procurado el pan (nuestro de cada día) a mí y a mi familia,

por haber ido a la huelga,

por haberme encarado con los representantes de la autoridad.

Perdón.

Perdón por haber sido maestro

y haber enseñado a mi alumnado

que las matemáticas son útiles para que los patronos no les engañen,

que todas las lenguas españolas son herramientas para comunicarnos,

que las ciencias naturales nos ayudan a respetar a todos los seres vivos,

que la poesía en un arma cargada para denunciar las injusticias.

Perdón.

Perdón por no haber querido asesinar a mis compatriotas

en nombre de ninguna bandera militar,

ninguna patria impuesta,

ningún uniforme que me deforme,

ningún himno que me deshumanice,

porque no haber creído que hubiera paraísos celestiales para los asesinos,

ni infiernos para los asesinados.

Perdón.

Perdón por haber sido maricón,

por no haber hecho voto de castidad,

por haber deseado,

por haber amado,

por haber eyaculado,

por haber gozado,

por no haber querido permanecer virgen como tú,

por haber considerado que la virginidad y la castidad

eran votos contra la evolución natural,

contra la humanidad.

Perdón.

Perdón por haber ido a votar,

por haber defendido que votaran incluso las mujeres,

incluso los inmigrantes,

y los emigrantes,

incluso los mendigos aunque nunca hayan estado empadronados,

por haber creído que la democracia hay que construirla entre todas y todos,

por haberme considerado ciudadano responsable.

Perdón.

Por haber sido desobediente,

por haber desobedecido las leyes divinas y las humanas

cuando entraban en conflicto con mi intelecto y con mi conciencia,

cuando descubría que eran enseñanzas dañinas,

que eran órdenes indignas,

que eran fuerzas represoras.

Perdón.

Perdón por no haber creído en tu inmensa misericordia,

por haber despreciado las homilías filofascistas de tus perversos sacerdotes,

por no haber respetado la imaginería aterrorizante y esclavizadora de los templos.

Perdón.

Perdón por no haber podido enterrar dignamente a mis familiares,

por no haber olvidado a los verdugos

que les asesinaron en nombre de un despiadado dios

y de una despreciable patria,

por seguir exigiéndoles que se arrepientan

y que sus herederos reparen la ignominia.

Perdón.

Perdón por haberme manifestado a favor de una sociedad más justa,

más cuerda, más valiente, más sincera.

Perdón.

 

g.bruno 2016

 

Anuncios