INSUMISIÓN

Objeto- ensamblaje, 2017.

Mientras colaboraba con el Movimiento de Objeción de Conciencia en plena Campaña de Insumisión, y tras pocos meses de convivir con Manolo, al volver del colegio, me recibió mi pareja entusiasmado. “¡Con esto ya habéis vencido al gobierno! Llevan toda la mañana en la radio emitiendo una nueva canción de Víctor Manuel que repite constantemente: insumisión, insumisión”

De hecho no tardaron en volver a emitirla y pude escuchar por primera vez, y por supuesto también entusiasmado, la canción

NO ME DEFIENDAS TANTO (1990)

Nada me invento, no puedo inventar,

cuando todo es siniestro me basta contar,

sin poner ni quitarle una coma de más.

Nada me invento, no quiero inventar,

no pretendo ir delante, ni dos pasos atrás

sólo cargo en los hombros lo que quiero llevar.

 

No me defiendas tanto -el fusil dijo al soldado-

no me defiendas tanto que yo no te lo agradezco demasiado.

 

Dime en qué nombre se pueden sortear

una vida, un destino, un secuestro legal.

Yo no tengo ese tiempo que me quieren robar.

No hay enemigo delante ni atrás

que si el uno no quiere dos no pueden pelear.

Yo no sé ni pretendo saber disparar.

 

Hasta los gatos en el callejón

cantan a coro: insumisión.

 

Sé que no encuentran manera mejor

de gastar las monedas que con gusto les doy

que jugar a los barcos o comprarme un avión.

Quién me defiende del lobo feroz

de usureros, de narcos y de tanto bufón

no se matan las moscas disparando un cañón.

 

Recuerdo que ya en aquellos años hice el boceto para un cartel de Insumisión dibujando este mismo trabuco con una margarita saliéndole del cañón. Los compañeros del Movimiento de Objeción de Conciencia consideraron que no era la estética que movería a los jóvenes para negarse a formar parte de los ejércitos, en esos años “tiraba” más la estética heave metal y punk. Mi diseño era un tanto retro y los poemas- objeto no eran muy populares entre la juventud antimilitarista. Aunque el caso es que pasamos por diferente etapas estéticas, aún recuerdo el ingenioso estribillo que generamos en uno de nuestros encuentros antimilitaristas, con música de “LA CHICA YEYÉ”:

“No te quieres enterar, yeyé,

que a la mili no se va, yeyé, yeyé,

y vendrás con nosotras a decirles

que pasamos de ejércitos y milis

porque soy insumiso, insumisa yeyé”

Hoy he estado en el Cementerio Sur, revisitando la sepultura de Manolo, como siempre le he comprado flores naturales, pero de pronto se me ha encendido una luz y he pedido también un girasol de tela.

El girasol ha sido siempre el símbolo de ecopacifismo, de Greenpeace, de los partidos verdes.

Y he vuelto a retomar la idea, pero ahora no en papel, sino directamente en objeto. He recuperado el trabuco que está inutilizado y lo he transformado en el símbolo de la Objeción de Conciencia y el Antimilitarismo.

Llevo todo el día buscando la canción NO ME DEFIENDAS TANTO en youtube, pero por alguna siniestra (o militarista) razón esa canción no está publicada en la red social.

A cambio he encontrado otras anteriores del mismo Víctor Manuel, como esta clásica

NO QUIERO SER MILITAR (1976)

.

No quiero ser militar, madre,

no quiero ser militar

si debo poner cadenas

al hombre que pide pan,

si quieren que sea un juguete

de ambiciosos nada más.

Yo soy un hombre del pueblo

que vino pa’ la ciudad

y aunque no tengo principios

no me pueden engañar, por eso

no quiero ser militar

si debo poner cadenas

al hombre que pide pan.

 

No quiero ser militar, madre,

no quiero ser militar,

si debo servir gobiernos

de ladrones con misal,

que juren una bandera

y vendan su dignidad,

que juzgue en nombre de dios,

que robe en el nombre de dios,

que anden con santos y misas

disfrazando su ambición, por eso

no quiero ser militar

si debo servir gobiernos

de ladrones con misal.

 

Diez años después:

CRUZAR LOS BRAZOS (1986)

.

Que alguien piense que tú estás equivocado,

que les puedas parecer un bicho raro,

eso no es malo.

Si te carga que un experto en bombardeos

te lo explique y tú no entiendas de que va el juego,

levanta el dedo.

 

Tú que no sabes a qué distancia está esa estrella,

las galaxias no te estimulan no te interesan,

no es tu guerra.

Pero piensas que esos meses son robados,

los que te hacen dar servicio de soldado,

son tan largos.

 

Si estás dispuesto a hacer un buen corte de manga

a quien te ordene conquistar aquella playa,

tender un puente, acorralar a algún vecino

en el supuesto que atacara el enemigo.

 

Si el peligro es que me llamen mal patriota

los que siempre hacen las cosas por pelotas,

menuda gloria.

Aquí estoy cautivo solo y desarmado,

no hay mejor defensa que cruzar los brazos,

pasar de largo.

 

Tal vez mañana no habrá nada que escupa fuego

y al que se invente el tirachinas le colgaremos.

Reposaremos nuestra miseria en un caldo espeso,

quizás ese día todos seremos tontos o ciegos.

 

Aquí estoy cautivo solo y desarmado,

no hay mejor defensa que cruzar los brazos

pasar de largo.

 

Aunque la filosofía es siempre antimilitarista, parece que esta última canción ha sido la que más hemos oído en los años siguientes, la que más ha perdurado en el tiempo. Y sin embargo a mí no es la que más me gusta. De hecho hay un verso que me chirría: ¿Al que se invente el tirachinas le colgaremos? Para eso habrá que inventar antes la orca, pues ya empezó de nuevo la carrera.

En cualquier caso mi canción antimilitarista de toda la vida siempre ha sido y será:

EL COBARDE (1968)

.

Vivo en mi pueblo pequeño

la fé, la alegría, la paz del hogar,

hay una niña morena

que tras el trabajo me llena de paz.

 

Hay una ermita en el monte

que todas las tardes escucho cantar

y aquel arroyo tan claro

que riega los campos que son nuestro pan.

 

Era la tarde un suspiro

y aquellos soldados llegaron acá.

“Quietos los niños y viejos

la gente más joven tendrá que luchar”

 

Tiembla el fusil en mi mano,

cerrando los ojos disparo al azar,

bala perdida que mata

a cualquier inocente con ansia de paz.

 

¿Por quién lucho yo

si en mi corta vida no existe el rencor?

¿Por quién lucho yo

que vivo la vida con fé y con amor?

Juan, debes de callar,

esto es una guerra, no lo has de olvidar.

Juan, trata de olvidar

aquella muchacha, la paz del hogar.

 

Llegan los años de cárcel,

yo soy un cobarde, no quiero matar.

Dicen que nuestros soldados

ganaron la guerra, renace la paz.

 

Vuelvo a mi pueblo pequeño,

la gente sonríe, murmura al pasar

“Mira aquel joven cobarde

que vuelve la espalda en vez de luchar”

 

Dejo con pena las cosas

que fui levantando y solo sin más

vivo aquí arriba en el monte

soñando que un día pueda regresar

 

En el libro “versos y reversos de la memoria” incluí un poema sobre la

INSUMISIÓN

Murió el dictador,

pero se mantuvieron en el poder sus sicarios,

disfrazados de demócratas

se afiliaron a los nuevos partidos monárquicos.

También frente a los nuevos franquistas

la ciudadanía resistió,

resistimos,

desobedecimos, construimos,

 

La resistencia sí fue civil,

sí es civil, sí será civil,

y sí será consecuencia de la cultura,

de la justicia, de la solidaridad,

de la lucha, de la paz.

 

En 1992, el ministro de injusticia

del partido psoeudo- socialista

equiparó la insumisión,

la resistencia al militarismo,

con los asesinatos de niños,

y en consecuencia

cientos de jóvenes resistentes,

desobedientes, insumisos,

fueron de nuevo secuestrados,

vejados, despojados de sus derechos.

 

Nuestra respuesta fue resistir,

ocupar simbólicamente el ministerio

de la justicia post- franquista,

manifestarnos a favor de un mundo más humano,

irrumpiendo en los sorteos militares,

intentando interrumpir los desfiles

que nos retrotraían a aquellos

del franquismo más rancio,

acompañando con orgullo a nuestros presos,

objetando, reobjetando y renunciando

para volver a negarnos.

 

La resistencia sí fue civil,

sí es civil, sí será civil,

y se nutre,

se sigue nutriendo,

de la conciencia,

de la dignidad, de la verdad,

de la esperanza,

de la libertad.

 

Y de la memoria.

(versos y reversos de la memoria, g. bruno 2016)

 

Para la presentación de este poema hice un collage con recortes de la noticia publicada en diversos periódicos a la que se hace referencia en el poema.

Dado que en los últimos años estoy colaborando con colectivos memorialistas, recientemente he elaborado un ensamblaje dedicado a la ORDEN DEL OLIVO, colectivo antimilitarista de los años de la República, como homenaje a JOSÉ BROCCA, quien creó dicho colectivo y la LIGA ESPAÑOLA DE REFRACTARIOS A LA GUERRA, que estuvo muy activa durante el golpe de Estado apoyando la resistencia civil.

https://forjadordelunas.wordpress.com/2017/08/29/la-orden-del-olivo-homenaje-a-jose-brocca/

Llevaré el objeto “INSUMISIÓN”  a la presentación del libro en Montijo.

 

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